PREGUNTA:
Divorciada hace tres años. Por maltrato emocional, económico, psicológico de mis hijos y ex-esposo. Vivo sola. Inicié una relación con alguien que padece un grado de inmadurez, comprobada desde niño. Mi problema es que ayudo a todos. A mis hijos. A mi ex. A mi "novio". Que ahora por un problema con su familia. Se está quedando en mi casa y ya tenía otra novia. Le dio un pre-infarto y le di asilo. Siempre lo cuido. Ahora no sé ¿cómo decirle que se vaya. Ya no quiero darle gusto a todo el mundo. Yo me mantengo sola y no tengo a nadie en el mundo. Tania
Había una vez un rico granjero al que le ofrecieron toda la extensión de tierra que pudiera caminar en un día, con la condición de que volviera al punto inicial antes de la puesta de sol. Para tener un buen comienzo, el granjero comenzó a caminar muy temprano la mañana siguiente, pues quería conseguir cuanta tierra fuera posible. Aunque estaba cansado, siguió toda la tarde porque no quería perder una oportunidad invaluable de obtener más riqueza.
Esta bonita historia nos recuerda, que en la vida hay muy pocas cosas que son realmente importantes, pero son las más difíciles de entender.
Cuando era pequeña tenía la mala maña de querer cambiar las cosas. Cuando iba de compras y veía alguna prenda de mi agrado, siempre expresaba: “Este vestido es perfecto, pero si fuera negro y con mangas más largas sería mejor”. Mientras crecía pensaba en cómo cambiar las cosas que tenía en frente como por ejemplo un mueble: “Si éste mueble tuviera más cajones me gustaría más”.
Ya sean nuestros pensamientos, actos o comportamientos, tarde o temprano regresan y con gran precisión. Trata a los demás con respeto al subir, porque los encontrarás en el camino hacia abajo.
Me escriben muchos correos electrónicos preguntándome qué hacer ante la gran falta de valores que se nota hoy en día en nuestra sociedad. Y sí, la realidad es que las cosas ya no son como antes.
Había un granjero que le vendía una libra de mantequilla al panadero. Un día, el panadero decidió pesar la mantequilla para ver si estaba recibiendo lo que pagaba y descubrió que no era así.
Es bueno estar siempre agradecidas, y todavía mucho mejor llegar a expresarlo. Intentemos no guardarnos las “gracias”, aprovechemos cada oportunidad que tengamos para hacerle saber a las personas que han contribuido a nuestra felicidad, que estamos agradecidas.
Te dejamos este lindo video para reflexionar. ¿Tú te consideras tolerante?
Un niño entró a una tienda de mascotas a comprar un perrito. Cuatro cachorros estaban en una jaula, jugando juntos y costaban 500 dólares cada uno. Había otro sentado en una esquina solo.
Somos muy buenos para emitir opiniones respecto de la vida de los demás o situaciones fuera de nuestra inmediatez. Nos encanta decir cómo determinada cosa la haríamos mejor: cómo superaríamos mejor una muerte, decoraríamos mejor una casa con nuestro toque, compraríamos cosas más importantes y lujosas si tuviéramos esa cantidad de dinero en nuestras cuentas de banco.
Todo el tiempo estamos percibiendo a través de nuestros sentidos el universo que llega a nosotros, como una inmensa ola que se derrama en la costa, la información de la realidad nos arrasa, nos conmueve, no penetra, nos alcanza.A cada instante la magia del exterior nos transforma, nos rediseña, nos inventa.
Me crié con principios morales comunes:
- Cuando era niño, madres, padres, profesores, abuelos, tíos, vecinos eran autoridades dignas de respeto y consideración.
Esta sociedad represora y represiva que clama memoria histórica y que no tiene siquiera memoria personal, ésta levedad de vida tan pesada y grumosa con sus toques de ambivalencia y deslealtad. Es un laberinto de críticas en el que vivimos llenos de pesadillas y sueños sin despertar, plagada de males mundanos y de pasiones sin desfundar.
Hace unos días mi sobrino de cinco años en Argentina protagonizó un evento que me sirve de puntapié inicial para este texto. El niño con sus padres abordaron un taxi en busca de un cajero automático, al llegar a uno el taxi se estacionó y Joaquín le pregunta al taxista con inocencia y euforia propia de su edad: “Señor, usted sabe ¿qué significa ese cartel?” A lo que responde el taxista: “Sí, claro, es una señal de tráfico, que quiere decir prohibido estacionar” y Joaquín responde: “Entonces ¿me puede explicar usted para qué se estaciona?”
Muchos de nosotros hemos experimentado en algún momento la sensación de que no sabemos hacia dónde vamos, no tenemos idea de lo que queremos y no le vemos sentido a nuestra existencia. Esto no tiene por qué ser así, pues nosotros podemos elegir nuestros pasos y llegar hasta donde queramos.
Lo auténtico, ¿importa todavía?
Escrito por: Vivian Diller
¿Hay alguien más que esté cuestionando la autenticidad estos días? ¿Acaso la duda de lo que es “real” y lo “mejorado” interfiere con la confianza que teníamos en la gente que admiramos y aplaudimos?
Seamos humildes. No con simulada sencillez, ni falsa modestia, que equivaldrían a rebuscada soberbia, sino con genuina humanidad.
La paciencia no es la voluntad de esperar, sino el acto de no-esperar. Cuando no esperamos nada, no estamos impacientes.
La mayoría de los padres de familia queremos criar hijos que sean “buenos”, que crezcan para convertirse en buenas personas. ¿Cómo podemos lograrlo?