Era una de esas tardes soleadas, en ese justo momento que tanto amo; cuando el sol está por meterse y el cielo es de tonalidades azuladas, anaranjadas, amarillas con tonos verdosos y se respira paz. Sientes que todo puede pasar. Mi corazón aún andaba con muletas pero ya latía más fuerte que meses atrás y se sentía listo para pensar en sentir.
No todas las relaciones de pareja tienen el final deseado, muchas veces la relación se rompe dejándonos un sabor agridulce.
Sandra Guevara es una mujer cuyo amor por el deporte la llevó a convertirse en triatleta, corredora y desde hace 5 años es Coach certificada con Germán Silva Coaching. Actualmente prepara a corredores para el Maratón 2011 Corona Querétaro. Platica con Confesiones de Sofía sobre el deporte, sus beneficios físicos y emocionales.
Dicen que el tiempo cura las heridas, pero cuando estamos sintiendo el dolor no lo creemos: cuando sangramos duele, gritamos, y hasta sabemos que el tiempo es una bonita excusa tranquilizadora.
Todos hemos estado inmersos en esa ambivalencia que parece interminable y que es consecuencia de una relación que no funcionó. Nos hallamos tristes y cabizbajas y parece que nada nos hará estar bien. Pensamos que no nos recuperaremos tan rápido y entonces nos dolemos con cada canción, con cada lacerante recuerdo y hasta nos auto flagelamos, pasamos por “aquellos lugares en los que estuvimos con esa persona” y pensamos “hoy, hace dos meses fuimos a…”.
Escrito por: Merlina MeilerP
ues bien, ha terminado tu última relación, pero por alguna razón (conocida o desconocida) sigues viéndote con esa persona, algunas veces. A continuación, 5 importantes motivos para que dejes de hacerlo.Aprende a estar a solas contigo
Después de 28 años de casados, el marido de Sonia la había dejado por una mujer mucho más joven que ella. A sus 57 años, no podía creer que tendría que vivir sola. Al poco tiempo, tuvo problemas de salud muy serios. Un trauma así puede alterar fácilmente la salud. Pero Sonia no se dio por vencida. “Pensé: Quizá me haya herido pero no dejaré que me quite lo mas preciado que tengo, mi propia vida. Pasé un par de años terribles. Al principio sufría pues sólo había vivido para mis hijos y para mi marido. ¿Qué iba a hacer yo sola? Poco a poco, mientras salvaba mi propia vida, me fui dando cuenta que tenía un futuro por delante. Fui descubriendo el lado positivo de la soledad. Ahora que estoy mucho mejor, me doy cuenta que la soledad no sólo se disfruta sino que es la razón de mi propia seguridad. Ahora, en vez de lamentarme, suelo salir por las tardes a tomarme un café con una de mis mejores amigas: yo”.