
Me quedé perpleja cuando escuché la noticia del suicidio colectivo de padres y madres tarahumaras ante la impotencia de no tener qué darle de comer a sus hijos. No sé si fue cierto o no, pero la noticia había sido publicada por un canal local y por supuesto que fue difundida muy rápidamente en los medios nacionales. La opinión y acción en las redes sociales no se hizo esperar y varios se levantaron para dar inicio al apoyo de esta población tan marginada.
Publicado en
Un mundo mejor