
Una ruptura amorosa siempre es traumática y dolorosa. En momentos así es totalmente normal sentir tristeza, ira y culpabilidad, tanto si somos nosotros quienes hemos terminado con la relación como si ha sido nuestra pareja.

Según Investigadoras de la UNED, aquellas mujeres que reprimen la ira sufren más problemas cardiovasculares que las que la expresan o la controlan. "En nuestro estudio descubrimos que, en las mujeres, la alta tendencia a suprimir o guardar la ira conlleva un mayor malestar emocional, peores hábitos de salud y más síntomas cardiovasculares", explica Ana M. Pérez-García, autora principal del trabajo e investigadora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UNED.
No podemos negar que la ira o enojo es algo que nos cuesta trabajo controlar. Muchas personas sienten una especie de alivio cuando logran expresar de esta manera lo que traen dentro. El problema es que este comportamiento es nocivo para el que lo recibe, pero también para quien lo emite. Es cuando necesitamos hacer un viaje hacia nuestro interior para entender estas emociones y aprender a controlarlas. Aquí algunos consejos:

Escrito por Chuchi González
Todos somos humanos, aunque a veces pretendamos categorizar otra instancia y para ello solemos colocarnos la careta del "bienestar enarbolado por la constante sonrisa", más sin embargo, sabemos por experiencia, que estar "sonriente" todo el día o toda la vida; es una gran pretensión; las emociones se disparan frente a los hechos sin pedir permiso; y si bien hemos logrado por nuestro trabajo personal, "rediseñar nuestras formas de reacción" siempre estamos igualmente expuestos a sentir enojo, frustración, irritación, rabia, bronca, desilusión.