
Soñé con un cuarto lleno de flores, amaneceres interminables, disculpas sinceras y cambios demostrados. Soñé con un largo pasillo de sonrisas y tristezas destrozadas. El pasto es verde y el cielo gris, a veces. No hay bancos donde te presten voluntad y coraje. No hay cursos de conquista garantizada ¡qué lástima! a algunos les vendrían bien. La fuerza de voluntad se paga a plazos con interminables intereses de arrepentimiento.

Me diagnosticaron Esclerosis Múltiple (enfermedad progresiva discapacitante) hace más de 12 años en la edad más productiva de la vida, tenía 35 años dedicada al trabajo que me generaba independencia económica y satisfacción personal. Con una hija de 15 años nacida de mi matrimonio del cual por incompatibilidad de caracteres llegó a su fin cuando Karen tenía tres años.