"No nos habla”, “Ya no puedo comunicarme con él". "Se encierra en su cuarto". Es habitual escuchar a los padres frases como estas. La llegada de la adolescencia cambia la atmósfera afectiva dentro de la familia. Uno de los cambios que primero muestran los jóvenes es la necesidad de intimidad. También se altera la forma de comunicarse.

Una duda que comparten adultos y jóvenes es cuándo se deben iniciar las relaciones sexuales, más si éstas incluyen el coito, lo que implica riesgo de embarazo y mayor peligro de contagio de enfermedades de transmisión sexual. Preocupa en especial el cómo saber el momento adecuado para iniciarse.
Hablar con tus hijos, sobre todo cuando son adolescentes, puede ser muy parecido a hablar con una pared. Sin embargo, he encontrado algunos métodos para lograrlo que me han funcionado. Los chicos tienen una manera única de pensar en las cosas; a veces vale la pena abrir los oídos y escuchar.
Cirugía plástica para el regreso a clases: Cambio de imagen para jóvenes universitarios
Por: Vivian Diller*
Durante su segundo año de preparatoria, Annie estuvo enfocada en mejorar sus calificaciones para asegurar un lugar en la universidad de su elección. Por eso sus padres se sorprendieron cuando, en su último año, sus preocupaciones cambiaron hacia otro tipo de mejora. En su cumpleaños número 18, Annie les rogó a sus padres que le pagaran unos implantes de senos, argumentando que su dinero sería bien invertido al darle la oportunidad de mejorar lo que ella creía que necesitaba para tener éxito en la universidad.
Le decían palabras dolorosas, palabras que hieren y lastiman, adjetivos que eran veneno para el alma y el cuerpo. Se trataba de una pequeña de catorce años y justo en su día de cumpleaños recibía por mensaje celular toda una catarata de agresiones. Su madre, Carla Carey, no sabía qué le sucedía a su pequeña. Estaba apagada, triste, a pesar de ser su aniversario. ¿Qué tienes hija? Nada, nada. Es que nadie puede ayudarme. Fueron estas palabras las que despertaron la alarma de Carla. Había que actuar antes de que su hija cometiera lo impensable.
Las chicas agresoras también requieren de nuestra atención. En gran medida, las perpetradoras escogen a sus víctimas por celos o envidia, es decir, por insatisfacción con ellas mismas. Por inseguridad o miedo, las agresoras temen ser descubiertas. En todo caso, una cosa parece segura: necesitan atención.
Al platicar sobre el tema de este mes con mis amigas y amigos, me sorprendió escuchar a un hombre decir: “Lo que yo recuerdo de las agresiones de mis amigos cuando era niño, no es tanto los golpes que algún día quizá recibí, sino el dolor que me causaba el rechazo”. Me sorprendió, pues resulta que no sólo las mujeres valoran más el dolor emocional, sino que los hombres también lo consideran más importante.
Si te llegara una amenaza de muerte por correo electrónico, ¿creerías que provino de un chico que pertenece al cuadro de honor de su escuela? Seguramente no. ¿Cómo podría un adolescente responsable, que realiza actividades de voluntariado, enviar algo semejante? Lamentablemente existen casos así. En “la vida real” no se meten en problemas, pero en el ciberespacio envían amenazas y burlas simplemente “porque pueden”. En persona son muchachos ejemplares, detrás de su computadora son hostigadores. El clásico caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde versión 2.0.
Martina no quería hacer lo que le pedían, no estaba convencida de que fuera lo correcto, pero no podía quedar como una cobarde frente a sus compañeras. Si se negaba, la señalarían y le harían la vida imposible. Escondió la secadora entre sus cosas y salió corriendo de la tienda; se sentía culpable, pero al menos estaba segura de que formaría parte del grupo.
Lorena había invitado a su amiga Clara a hacer la tarea juntas. Lo que parecía una tarde más, de pronto se convirtió en una tarde de linchamiento a una compañera nueva. ¿No se te hace que es medio tonta? A mi sí. Además se ve que no tiene amigas, ha de ser rara. Mándale un mensaje a las otras para ver qué opinan de ella. Ahí comienza, con un simple cerillo, el acoso a la nueva compañera. Y así será tarde tras tarde, mañana tras mañana.
Todos hemos tenido momentos difíciles para convencer a nuestros jóvenes de que la universidad es una necesidad. En el momento en que tu hijo se ha convertido en el chico que desfila por un escenario después de los largos años de secundaria y preparatoria, probablemente ya ha descubierto que hay un montón de cosas que podrían hacer sin tener un título universitario. En vez de insistir para persuadirlos de ir a la universidad, te proponemos un enfoque diferente para convencerlos.
Cuando somos jóvenes hay de dos: que todo nos aterre, o que nada nos de miedo. Ninguna es buena, pero tampoco es del todo mala. El miedo es algo necesario en la vida. Aprender a enfrentarlo y salir adelante es lo que nos hace crecer.
"No me gusta que me digan lo que tengo que hacer". Esta frase resuena en la cabeza de la mayoría de los jóvenes, en especial de los adolescentes. En esta etapa suelen rechazar cualquier mandato, opinión o sugerencia que no provenga de sí mismos.
Personalmente, creo que no ser claros acerca de sus reglas, no ser consistentes y estar no mantenerse en comunicación con los hijos adolescentes son los mayores errores que cometen los padres de hoy.
En la actualidad, un número creciente de los adolescentes en todo el mundo optan por los procedimientos quirúrgicos para “solucionar” los defectos físicos que perciben en sí mismos, que “arruinan” su apariencia y destruyen su autoestima y confianza.
Los niños crecen cada día más rápido. De pronto te das cuenta que tu pequeño pasa de ser totalmente dependiente, un niño curioso, de olor dulce, a un chico rebelde que todo lo sabe: un adolescente. El tiempo pasa muy rápido a veces. Sin embargo, recuerda que no debes dejarlo pasar, pues los años en los que puedes inculcar un sentido de responsabilidad son de los 3 años hasta los 16.
Para bajar de peso en forma saludable y sobre todo en la adolescencia es importante incorporar todos los grupos de alimentos a la dieta:
Una gran ventaja que tienen los adolescentes es que tienen menos responsabilidades y más tiempo que perder, a diferencia de los adultos que deben estirar sus 24 horas de día para ganarse la vida. Aunque el riesgo es considerable cuando hace falta de experiencia y conocimiento, un adolescente puede comenzar con lo que sabe: ser joven.
A los adolescentes que les gusta dibujar, escribir o imaginar (o las tres cosas) muchas veces se les dice que esta actividad es muy buena como pasatiempo, pero que con eso no se vive. Nosotros decimos, ¿por qué no? ¿Por que no pensar en que esta también es una habilidad interesante para desarrollarte profesionalmente y ganar dinero?
Lo más importante de este retorno es la alimentación que se les proporcione a los hijos, pues dependiendo de su edad y etapa de desarrollo tienen necesidades distintas para mantener la salud y vitalidad en su día a día.