Desnudas tu cuerpo
Y lo deslizas entre las tibias sábanas del lecho
Si volteas tu cuerpo sobre el lado izquierdo
Los latidos de tu corazón, en el espeso silencio de la noche perturban tu sueño.
Sentí como mi cuerpo se cubría de escamas
Sentí cómo crecía la cresta a mis espaldas
Sentí el dolor de la metamorfosis
Aunque la noche se anunció fría
Abrí mi balcón
Con las estrellas tejí un lazo, en el silencio de la noche
Ese silencio que sólo tú y yo conocemos.

En la madrugada
Te despierta la angustia
Angustia, por encontrar lo que has perdido

Aquí estamos sentadas platicando mientras nos calentamos de éste frío invernal con cuernos de mantequilla rellenos de chocolate y el delicioso café irlandés, especialidad de nuestra querida cafetería. Esta es una reunión especial ya que Clara nos vuelve a dejar, regresa a Italia.
F
ui... tu mujer de fantasías
Fui... protagonista de tus cuentos
Fui... compañera de juegos
Fui... tu amante
Nadie como yo, conoce el lenguaje de tu cuerpo
Así que puede ser que busques, y encuentres, en otras comas, puntos, admiraciones, interrogaciones, negras, negritas, blancas, redondas, tipografías diversas, párrafos enteros…
Recibimos la grata noticia de que Clara vendrá para las fiestas de Diciembre, así que Sara y yo nos hemos dado a la tarea de organizar nuestra tradicional comida; nos reuniremos todas, así que aquí estamos en nuestra cafetería, tomando nuestro café irlandés y los riquísimos cuernos de mantequilla rellenos de chocolate, en plena organización.
Despierto
Me incorporo
Extiendo las piernas
Alargo los brazos
Y, es que…
La vida debe amasarse
Como pan blanco
A… Golpes
Y… Con reposo
Para… Que doble su tamaño
Escrito por: Rebeca Harfuch
Sí. Estoy deseando ser tu mujer y quedarme sola contigo, y no oír más voz que la tuya.
Esta temida etapa que ahora en la mayoría de las personas que estamos pisando los sesenta, nos asusta. Los estándares de vida han cambiado y nos presentan una vida más longeva; ésta sería maravillosa si pudiéramos mantenernos activos física y mentalmente.
Guardaste los pétalos de rosa
Y...
El tiempo los condenó al olvido.
Ven
Acércate
No temas mirarme a los ojos
Pues yo
Como tú
Sientes como yo ésta distancia que se cuenta en días, horas, minutos
Sientes como yo la espera para volvernos a ver
Sientes como yo el galope de nuestros corazones al acercarse el momento de nuestra entrega
Cerca de casa había un parque donde íbamos de vez en vez. Sobretodo pasábamos por ahí los domingos camino a misa; ya de salida nos deteníamos para pasar a los juegos.
Cada vez que mi cuerpo se hunde en las tibias aguas de la alberca
Mi memoria
Te recobra y siente el calor de tu abrazo
No deseo salir
Y... vuelvo una y otra vez a sumergirme
Siento arder ésta obscura noche con tu recuerdo
No duermo pensando en ti
En volver y poder escuchar tu profunda y dulce voz
En recobrar ésta paz perdida mientras recorro éstos jardines sin ti
Tengo casi ochenta años, y hace casi treinta y seis que tú te fuiste. Lo recuerdo como si fuera ayer, me hiciste sentir tanto dolor, tanto coraje, tanto miedo, lloré días enteros y sus noches.
