La familia en cambio pese a que nuestros padres nos cobijan, cuidan y velan por nosotros, y aunque siendo varios hermanos somos educados de la misma manera, en la adultez parecemos, pensamos y obramos muy diferente, cada quien adquiere sus propios derechos a ser como se quiere, aunque en el fondo aquella primera enseñanza siempre permanece.
Con el tiempo cada quien forma su propia familia, casándose, o inclusive eligiendo permanecer solo, se es una familia, individual, única y diferente.
Se dice que el que respeta a sus padres, acumula tesoros, quien los honran encontrará la alegría en sus propios hijos, el que los enaltece recibirá mil bendiciones, quien cuida de ellos en la vejez no quedará en el olvido de sus propios hijos y esa cadena continuará, el bien hecho no queda en el olvido pues bien no olvidemos “ QUE EL HONRAR A NUESTROS PADRES ES HONRARNOS A NOSOTROS MISMOS”.
Que mejor manera de empezar un año acordándonos que la familia es una recompensa de vida, que pese a las diferencias que se susciten son un regalo Divino. No la escogimos, se nos brinda la oportunidad para que en nuestras diferencias seamos capaces de librar batallas y permanecer unidos, tomados de las manos y recordando que fuimos cobijados, cuidados y velados cada día, cada noche por nuestros padres con un profundo amor.
No olvidemos recompensar sus desvelos con los nuestros por ellos, y bendecirlos por su incondicional amor a todos y cada uno de sus hijos, pues sabemos que son a cualquier edad y en cualquier momento, la cobija más cálida de nuestras vidas.

Escrito por: Rebeca Harfuch