Para empezar, están los cursos de verano que organizan la mayoría de Casas de Cultura, suelen extenderse desde julio a agosto, y a precios muy bajos, ofrecen a los niños actividades deportivas y lúdicas por la mañana y por la tarde, y algunos también ofrecen servicio de comedor. Son una gran opción para padres trabajadores y para familias que por cualquier motivo se quedan en la ciudad durante el verano.
Aparte de esto, no debemos dejar pasar la posibilidad de inscribir a los niños en los diferentes campamentos que organizan cada verano los distintos organismos públicos, estos pueden estar dedicados a temáticas específicas: deportes, ecología, arqueología, etc. Los niños lo disfrutan enormemente, conocen a gente de su edad y participan en un sinfín de actividades, y lo mejor de todo es que son sumamente económicos.
Por: Natalia.


