Elegir el lugar no es una cuestión menor y por lo general hay que hacer una reserva con muchos meses de anticipación. Pero no sólo hay que tener en cuenta las dimensiones y capacidad del lugar o lo bonito que se pueda ver. Hay que acordar de antemano ciertos puntos, para evitar malos momentos el día de la boda.
Uno de estos aspectos es la barra libre. Muchos lugares ofrecen bebidas sin límite hasta determinado horario. Esto tiene cosas buenas y otras menos buenas, puesto que suelen hacerlo con bebidas de baja calidad, o incluso limitándose a determinadas marcas. Por eso es bueno acordar previamente qué bebidas se servirán, de qué marca y en tal caso, negociar una diferencia a abonar. También cuánto sería el coste si la barra se extiende del horario previsto.
En caso de que el salón sufra algún inconveniente ajeno a tu voluntad, previo a tu boda, como un incendio o algo que impidiera la celebración, tendrías que saber si cuenta con algún lugar alternativo. Por más que te devuelvan el dinero, si estás sobre la fecha, te será difícil encontrar otro lugar para hacer tu celebración.
Por otro lado, tienes que confirmar si dentro de la programación de actividades y entretenimiento está permitido cierta flexibilidad, por si alguno de tus invitados quiere regalarte un baile o alguna otra representación, tienes que asegurarte si van a permitirlo.
Además, recuerda realizar un contrato de pre-reserva donde se estipule todas las condiciones y acuerdos a los que has llegado.


