Quién no dice una mentira de vez en cuando, para salirse con la suya? O para tapar algo que no queremos que se sepa. De hecho, me consultan muchas personas con esta temática. Mas cuando tejemos una maraña de mentiras y no sabemos cómo salir, nos vemos enredados en un problema serio.
Inteligencia espiritual

Envidia puede definirse como el deseo de poseer aquello que otra persona tiene y que no lo merece. Para Nelson Aldrich, la envidia es un profundo vacío. El envidioso está ciego pues no ve todo lo que tiene y por lo tanto desea aquello que carece. Envidia viene del latín que significa incapaz de ver. No ve lo que tiene.

La queja ejerce una función negativa en las personas porque destruye la esperanza y no trae ningún beneficio. Con la tendencia a ver las situaciones en forma no positiva y pesimista, sólo se percibe una realidad que nunca está bien y que nunca agradará.

Las niñas quieren controlar al hombre en sus vidas. Las mujeres, saben que si el hombre es realmente suyo, no hay necesidad de control.
¿Cómo puedo fortalecer mi paciencia? Pareciera que todos somos personas débiles y que requerimos cierta fuerza para ser o hacer. Paradójicamente los grandes maestros taoistas nos dicen que la mejor manera de fortalecer la autoestima es simplemente aceptando nuestra naturaleza, y dejando ser a la naturaleza. Si quiero tener más seguridad emocional lo primero es dejar que todo a mi alrededor, incuyéndome a mi mismo, sea lo que tiene que ser. No entrometerme. Tener paciencia es no esperar de más. Así las cosas tomarán su fuerza esencial.

Regresó la bici del barranco, con nuevos bríos, nos reflejamos
Esos zapatos que tanto me lastimaban aparecieron para calzarme, encajamos
Resulta que no era bomba sino una luz, ilumina mis oscuridades, brillamos
Y apareció la luna de octubre en diciembre y se quedó hasta hoy.

¿Alguna vez te has preguntado por qué sonreímos en las fotos?
Estaba revisando unas fotografías que estaban todas revueltas tanto electrónicas como impresas, para ordenarlas un poco y hacer un registro, o por llamarlo de otro modo, necesitaba un poco de terapia ocupacional para liberar la presión que sentía en el momento.

Volví a un libro de cabecera, y te lo comparto “el camino de la auto-dependencia”; y en la primera página evoca a Hamlet Lima Quintana… y yo quiero quedarme e invitarte con estas palabras que me inspiraron a escribirte: “después de liberar a los otros, a todos los que son los otros, recordar sin urgencias, que uno es el preso; y a partir de allí liberarse”. Cerré el libro y mordí el labio inferior con un gesto adusto, pensé ¡Cuánta verdad – o teoría compartida – en esa frase! Uno siempre está contenido en algo creado por otros; y pese a eso se cae en la vana espera de liberarse. ¿De qué? ¿De los demás? ¿De uno mismo? Yo creo que el trasfondo de nuestra búsqueda y nuestra lucha es comprender que siempre permaneceremos en una prisión, en una forma, en una estructura; porque es innegable que no podemos escapar de nuestra naturaleza, parafraseando a Heidegger “el lenguaje es la casa del ser.”

Atraemos todo eso que hay en nuestra mente. Al encontrar la tranquilidad y concentración en nuestra mente, las bendiciones llueven hacia nuestra experiencia terrenal.

La psicología descubrió que el autocontrol está fuertemente asociado a lo que calificamos como éxito: mayor autoestima, mejores habilidades interpersonales, mejores respuestas emocionales y todo ello, quizás sorprendentemente, sin que aparezcan efectos secundarios indeseados incluso a niveles muy altos de autocontrol. Si tantos beneficios tiene, ¿por qué es tan raro encontrarlo? ¿Qué nos impide desarrollarlo? Si bien requiere un poco de esfuerzo, no es tan difícil entrenar el autocontrol. Veamos cómo.
Frase del día
¿Has estado muy ocupada como para recordar los cumpleaños importantes?
Espero que no.

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