El camino ha sido largo y complicado, con muchísimos momentos de dolor intenso, con otros tantos de inmensa felicidad.
Hace no muchos años yo era una mamá dura, enojona, alejada, con muchas ganas de ser la mejor pero con pocas posibilidades, puesto que la relación con mi propia madre fue de mucho sufrimiento.
Yo trataba de vivir la vida que me dijeron y que me enseñaron que “debía ser”: esposa, madre, ama de casa, mujer, trabajadora, hija, hermana, nuera, amiga, católica, exitosa, independiente y perfecta. En un instante me olvidé de reír y de divertirme, me la pasaba todo el día ocupada en cumplir con todo y con todos. Mis hijas me decían que yo era una mamá enojada, lo triste es que era verdad, estaba enojada con el mundo entero, todo me parecía imperfecto, todos me parecían imperfectos y eso no podía caber en mi “perfecto mundo”.
Y un día sucedió que mi mundo perfecto se quebró, un accidente de coche mando a mi mamá al hospital por casi 5 meses. Durante todo ese tiempo diario pensábamos que no sobreviviría. Para mis hijas fue como si su abuela hubiera muerto pues no podían entrar al hospital. Mis pequeñas apenas tenían 3 y 1 añitos. La grande ya asistía a una guardería pero a la pequeña, que cuidaba mi mamá, la tuve que llevar a la guardería también.
He cambiado 180°. Sigo siendo una niña lastimada, pero sé que esas heridas son el fundamento de lo que ahora soy: una mujer apasionada de la vida En mi trabajo me apoyaron bastante, no tenía que estar todo el tiempo en la oficina y todos mis compañeros y mis jefes me respaldaron al 100%. Sin embargo no fui capaz de mantener la situación porque yo era demasiado responsable y quería seguir siendo perfecta en todo. La presión emocional fue demasiada.
Hasta que llego un día en que no pude contener más mi furia interna y le di de nalgadas a mi Carlita, alguna tontería, pero yo ya no podía más, le pegue con todas mis fuerzas. Aún recuerdo ese día como si fuera ayer, me estremezco, una lágrima se derrama por mi rostro, su piel quedo muy roja y ella lloraba sin consuelo…sentí que me moría y tal vez así fue, me morí por dentro, no pude más, todo se derrumbo, no existía ninguna mamá perfecta, nunca existió.
Renuncié a mi trabajo, con todo el peso que para mi familia significaba eso: un fracaso.
¿Cómo era posible que con una carrera tan buena ya de 12 años, con un buen puesto, un horario maravilloso, en un instituto de salud prestigioso y yo renunciará?, ¡por favor que niña tan tonta!, y ahora, ¿a poco vas a dejar que te mantenga tu marido?, ¿vas a depender de él?...y así lloré y lloré y lloré y me sentí fracasada, y me sentí inútil y me sentí culpable, y me sentí muy desdichada y me deprimí.
Y entonces una amiga me invitó a asistir a un diplomado de Orientación Familiar y descubrí un montón de cosas, y lloré y lloré, y me enoje y me desespere…
Y estudié un diplomado de Desarrollo Humano y descubrí otro montón de cosas, y lloré y lloré y me enojé y me desesperé…
Y estudié un diplomado de Biblia y lloré y lloré y me enojé y me desesperé y me llené de Dios…
Y empecé a trabajar con familias y a dar talleres para padres y empecé a ser MAMÁ, y empecé a ser esposa y empecé a ser hija y empecé a ser mujer y me conocí y conocí a mis hijas y empecé a divertirme y a reír y a soñar y a ser feliz cada día de mi vida, a ser muy feliz en ese abrazo de dolor compartido con mi maravillosa hija de 16 años, y a ser feliz compartiendo las penas de mi también maravillosa hija de 14 años. Y empecé a estar profundamente agradecida por vivir todas las experiencias vividas, porque ahora soy capaz de entender a la gente y soy capaz de ayudar y de escuchar y soy capaz de sentir sin miedo. Ahora puedo unirme al dolor de los otros y mirar sus corazones sin juzgar.
¿Que cómo he cambiado en estos casi 17 años? He cambiado 180°. Sigo siendo una niña lastimada, pero sé que esas heridas son el fundamento de lo que ahora soy: una mujer apasionada de la vida.
Escrito por: Yvonne Armand Villa





Comentarios
No soy doctora, soy abogada por formación, pero siempre me han interesado los temas de salud. Por cierto, el relato está padrísimo, una historia inspiradora.
Al igual que yerit te felicito por decidir mejorar tu vida, mientras más gente lo decida, este mundo será mejor.
Antes de entrar a la universidad yo también veía las cosas de una forma muy cuadrada, sabía que lo único por lo que tenía que preocuparme era por tener buenas calificaciones. Pero mis amigos de la universidad y mi pareja me mostraron un mundo diferente, en donde obviamente tienes que fijar prioridades en tu vida, pero jamás debes evadir cosas de la misma, siempre hay que conocer y probar cosas nuevas.
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.